Recientemente, CNN español publicó un artículo ¿Cómo son las mujeres del siglo XXI?, que rápidamente acaparó la atención de todos y centró el debate en el empoderamiento de las féminas en las diferentes geografías, a lo largo de la historia, con énfasis especial en la más reciente actualidad.
La autora del artículo destaca cómo las mujeres de hoy disfrutan de una mayor libertad de pensamiento y acción en comparación con generaciones pasadas, sin renunciar a tradiciones que considera valiosas.
Un grupo de ejemplos claves constituye el eje del análisis y cita a: Meghan Markle, quien representa el rompimiento de normas tradicionales; en contra punto con Kate Middleton o la reina Letizia, con una versión de feminidad más estructurada y protocolar.
El contraste entre rebeldía y tradición es fascinante. Mujeres como Malala Yousafzai o Greta Thunberg ejemplifican el activismo radical en su lucha por los derechos humanos y el medio ambiente, mientras que figuras como la princesa Carolina de Mónaco encarnan una transición hacia la conformidad con el deber real. Estas dicotomías ponen en evidencia que el empoderamiento no se trata de una única forma de ser, sino de la capacidad de elegir el camino que cada mujer considera más adecuado para sí misma, ya sea en la realeza, el activismo o la vida cotidiana.
Como se menciona, la libertad de ser “rebelde cuando es necesario y tradicional cuando se requiere”, es una postura válida. Esta capacidad de elegir, sin ser juzgadas por hacerlo, marca una diferencia radical con el pasado, cuando las expectativas eran mucho más rígidas. El siglo XXI, más que un momento de ruptura, se presenta como un período de posibilidades infinitas, donde cada mujer puede encontrar su propio equilibrio entre tradición y cambio.
Un ejemplo de esta libertad, a mi entender loable, es la escritora Chimamanda Ngozi Adichie, quien desafía estereotipos sobre feminismo en África, ofreciendo una visión que trasciende lo occidental y cuestiona las estructuras patriarcales globales.
A día de hoy, el siglo XXI hace plural las voces de las féminas y les brinda la posibilidad de ser tal y como eligen, asumiendo los desafíos de forma responsable.
Síntesis biográfica de nuestras invitas de hoy:
– Meghan Markle: Rebeldía y cambio en la realeza:
Meghan Markle, representa un cambio radical en la percepción tradicional de la monarquía. Nacida en Los Ángeles en 1981, rompió moldes al convertirse en una actriz exitosa y, posteriormente, al casarse con el príncipe Harry, miembro de la familia real británica. A lo largo de su vida y carrera, Markle ha desafiado las expectativas y normas impuestas por la realeza y la sociedad en general.

“Megxit” es una combinación de “Meghan” y “exit” (salida en inglés), y se refiere a la decisión de Meghan Markle y el príncipe Harry de renunciar a sus roles como miembros seniors de la realeza británica. El término hace un juego de palabras con “Brexit”, que se refiere a la salida del Reino Unido de la Unión Europea. “Megxit” se popularizó en los medios y redes sociales para describir el proceso y las repercusiones de esta decisión, que incluyó mudarse a América del Norte y buscar independencia financiera.
Esta decisión, que implicó alejarse de las responsabilidades reales para crear una vida más independiente, fue un acto audaz que, aunque considerado rebelde por algunos, también reflejó el deseo de vivir una vida más auténtica, sin las estrictas expectativas que impone la realeza. Markle ha hablado abiertamente sobre el impacto de su matrimonio en su salud mental, la lucha contra el racismo y la importancia de la autonomía personal, convirtiéndose en una voz de empoderamiento para muchas mujeres, especialmente aquellas que se sienten atrapadas por las estructuras de poder patriarcales. A través de su fundación Archewell y sus discursos públicos, ha demostrado que el empoderamiento femenino no solo se trata de romper con el sistema, sino también de redefinir lo que significa ser una mujer en el siglo XXI, fuera de las expectativas tradicionales.
– Kate Middleton: Tradición con un toque moderno:
Por otro lado, Kate Middleton, la princesa de Gales, es el ejemplo de una mujer que ha combinado la tradición con la modernidad de una manera magistral. A diferencia de Meghan, Kate ha seguido el protocolo real a lo largo de su vida, ajustándose a las expectativas de la familia real británica con elegancia y dedicación.

Kate se ha ganado el respeto del público y de la propia familia real gracias a su compromiso con causas benéficas, como la salud infantil, el bienestar mental y la prevención del abuso infantil. Su trabajo en la promoción de la salud mental, en particular, ha sido notable en los últimos años, especialmente con su iniciativa «Heads Together«, que busca quitar el estigma de las conversaciones sobre la salud mental. Su imagen pública, como madre, esposa y futura reina consorte, refleja un equilibrio entre los roles tradicionales de la monarquía y una visión más contemporánea de lo que significa ser una mujer empoderada en la actualidad.
– Reina Letizia de España: De la rebeldía a la tradición:
La historia de la reina Letizia de España es otro ejemplo fascinante de cómo una mujer puede navegar entre las expectativas tradicionales y su deseo de mantenerse fiel a sí misma. Letizia Ortiz Rocasolano, antes de su matrimonio con el rey Felipe VI, fue una periodista conocida por su enfoque directo y sus críticas al sistema político y social. Su carrera en los medios de comunicación reflejaba su independencia y su deseo de expresar sus opiniones sin restricciones.
Al convertirse en reina consorte, Letizia asumió un papel tradicional y restringido dentro de la monarquía, pero ha sabido equilibrar su propio estilo y sus intereses con las expectativas reales. Por ejemplo, Letizia ha abogado por la educación y los derechos de las mujeres, promoviendo el acceso a la educación de calidad para todas y destacando la importancia de la igualdad de género en su agenda pública. Si bien sus decisiones y su estilo personal se han visto a veces como poco convencionales dentro de la realeza, Letizia ha logrado redefinir lo que significa ser una reina en el siglo XXI, fusionando lo tradicional con una visión progresista y moderna.
– Malala Yousafzai: Rebeldía y activismo global:
Malala Yousafzai es probablemente uno de los ejemplos más emblemáticos de una mujer que ha desafiado las normas sociales y ha luchado valientemente por el acceso de las niñas a la educación, especialmente en contextos donde este derecho es negado. Nacida en Pakistán en 1997, fue atacada por los talibanes en 2012 por defender públicamente el derecho de las niñas a recibir educación. Afortunadamente, sobrevivió al ataque y desde entonces se ha convertido en una figura global en la lucha por la igualdad de género y los derechos humanos.
Su activismo no solo ha transformado su vida, sino que ha inspirado a millones de jóvenes mujeres alrededor del mundo. En 2014, a los 17 años, Malala se convirtió en la ganadora más joven del Premio Nobel de la Paz. A través de su Fundación Malala, sigue luchando por la educación de las niñas y por el empoderamiento de las mujeres, convirtiéndose en un símbolo del poder de la rebeldía para cambiar la sociedad.
– Greta Thunberg: Rebelión ambiental:
Greta Thunberg, la activista sueca por el cambio climático, es otro ejemplo de una mujer joven que ha desafiado el statu quo. Desde que comenzó su huelga escolar en 2018, Thunberg ha crecido hasta convertirse en una de las voces más influyentes en la lucha por el cambio climático. Su famoso lema “¿Cómo te atreves?”, se ha dirigido a líderes mundiales que, según ella, no están tomando las medidas necesarias para enfrentar la crisis climática.
Thunberg no solo representa la rebeldía frente a un sistema político y económico que prioriza el beneficio inmediato sobre el bienestar a largo plazo, sino también el empoderamiento de las mujeres jóvenes a nivel global. Su activismo ha demostrado cómo una joven puede tener un impacto enorme, usando su voz y su liderazgo para desafiar a los poderosos. Su capacidad para movilizar a millones de personas alrededor del mundo ha hecho que su figura sea un referente de la lucha por un futuro más justo y sostenible.
Cada una de nuestras invitadas de hoy, representa una faceta distinta del empoderamiento femenino en el siglo XXI, ya sea a través de la rebeldía frente a las expectativas tradicionales o mediante una adaptación de esas mismas tradiciones a los tiempos modernos. El empoderamiento no es un concepto monolítico; es una experiencia diversa que permite a las mujeres navegar por un abanico de elecciones que van desde la ruptura de normas hasta la reinterpretación de las mismas, siempre con un enfoque en la autonomía, la libertad y la autoafirmación.
Las mujeres en la actualidad, en sus respectivos campos, demuestran que el empoderamiento femenino no se trata solo de luchar contra las estructuras de poder establecidas, sino también de tener la libertad de hacer elecciones que reflejen el verdadero ser de cada una, sin importar si estas elecciones se alinean con la tradición o la rebeldía social.
La palabra “empoderamiento” en español, hace referencia al proceso mediante el cual una persona o grupo de personas adquieren la fortaleza y la confianza necesarias para tomar el control de sus vidas y reclamar sus derechos. Es especialmente utilizado en contextos de igualdad de género, derechos humanos y justicia social.
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