Meryl Streep demuestra a todos, que nunca es tarde para el amor.

El amor entre personas de la tercera edad es una de las formas más puras y auténticas de conexión humana. Después de haber navegado por las olas de la vida, han aprendido a valorar y atesorar los momentos de afecto y compañía. Es una relación que se nutre de experiencias compartidas, comprensiones mutuas y una profunda sabiduría que solo el tiempo puede otorgar.

Este amor tiene una belleza que trasciende lo superficial. Se manifiesta en pequeños gestos de cuidado, en miradas llenas de complicidad y en conversaciones que parecen eternas. La historia de dos corazones que se encuentran y se entrelazan después de tantos años es romántica y verdadera. Muestra que el amor verdadero no tiene límites en el espacio ni en el tiempo; flota en la eternidad, resplandeciendo con una luz propia.

Para ellos, el amor puede ser un refugio y una fortaleza, una fuente de alegría y serenidad. Es un testimonio de que el amor puede renacer en cualquier etapa de la vida, desafiando las barreras de la edad y demostrando que las emociones más profundas no tienen fecha de caducidad. El amor entre personas mayores es un recordatorio de que, sin importar cuántos años pasen, siempre hay espacio para la conexión, la pasión y el cariño genuino.

La belleza de este amor radica en su sencillez y en su autenticidad. No necesita grandes demostraciones ni gestos extravagantes; se encuentra en la cotidianidad, en los abrazos cálidos y en la compañía silenciosa. Es una oda a la durabilidad y a la fortaleza del espíritu humano, y una prueba viviente de que el amor verdadero es atemporal, infinito y eterno.


Se sabe que el primer gran amor de Meryl Streep fue compartido con el actor John Cazale, aquel de la cabeza algo despeinada, mirada torva, que rodó junto a Meryl Streep la película «El cazador». La notoriedad de este excelente actor la consiguió después en «El padrino». Un cáncer de pulmón acabó con su existencia en 1978. Llevaba tres años unido a Meryl Streep, quien lo cuidó hasta el final.

Meryl Streep conoció a Don Gummer, su primer y hasta hoy único esposo, en 1978, poco después de la muerte de su compañero de vida, el actor John Cazale. Durante ese difícil momento, Meryl se mudó a una casa en Nueva York y un amigo en común les presentó.

En 1978 Meryl Streep conoció al que fuera su primer y hasta hoy único esposo, el escultor Don Gummer.

El romance entre ellos se desarrolló de manera tranquila y privada, y se casaron en 1978, en una ceremonia pequeña y discreta. Aunque la pareja ha sido muy reservada sobre su vida personal, se sabe que han mantenido una relación sólida a lo largo de los años. Juntos, tienen cuatro hijos: Henry, Mamie, Grace y Louisa.

A pesar de las demandas de la fama de Meryl Streep, su matrimonio con Don Gummer permaneció privado y estable durante más de cuatro décadas.

Durante el rodaje de «Los puentes de Madison» (1995) quizás su mayor éxito cinematográfico, hubo rumores sobre un romance entre Meryl Streep y Clint Eastwood, los protagonistas de la película. Sin embargo, ambos actores han sido claros en que no hubo una relación romántica durante la filmación, a pesar de la intensa química que se podía ver en la pantalla.

Meryl Streep y Clint Eastwood interpretan a dos personas que se enamoran de manera profunda y apasionada en la película dirigida por Eastwood, lo que llevó a muchos a especular sobre una posible relación fuera de cámara. Sin embargo, Meryl Streep ha explicado en varias entrevistas que, si bien compartieron una gran conexión y química profesional en el set, nunca hubo un romance entre ellos. La actriz señaló que el tipo de intimidad que se ve en la película se basaba en una actuación muy profesional, pero que no reflejaba su vida personal.

Por su parte, Clint Eastwood también ha desmentido estas especulaciones, confirmando que no hubo nada más allá de una colaboración profesional y una gran amistad durante el rodaje.

Ambos actores eran muy respetuosos el uno con el otro y disfrutaron trabajando juntos, pero se enfocaron principalmente en dar vida a sus personajes. La película, que fue un éxito de crítica, se centraba en una historia de amor apasionado y fugaz, y la química entre ambos actores sin duda contribuyó a su éxito. Sin embargo, la relación fuera de cámara nunca fue romántica.

Meryl Streep es de las pocas estrellas de Hollywood que no ha tenido un pasado amoroso turbulento. Si acaso, como se rumoreó rodando «Los puentes de Madison», cayó en los brazos de Clint Eastwood, aunque nunca pudo probarse. Fuera del rodaje, la compenetración entre ambos fue total.

Salvo este bache emocional que bien puede considerarse una tormenta creada intencionalmente en un vaso de agua por paparazis y youtubers inescrupulosos, ninguna otra sombra existió en la estable relación de Meryl Streep y Don Gummer hasta unos días después de que la gran actriz recibiera en Oviedo, en 2023, el premio Princesa de Asturias de las Artes. En esta ocasión, una publicación norteamericana destapó lo que se ignoraba de ella: hacía seis años que estaba separada de Don Gummer. Ruptura que llevaron lo más secretamente posible, quedando como buenos amigos.

Meryl Streep siempre ha estado considerada amén de una gran profesional, mujer seria, responsable, que no ha dado escándalos de ningún tipo. En sus rodajes nunca se ha comportado como una insoportable diva: todo lo contrario. Solo durante la filmación de «El diablo se viste de Prada», argumento basado en la vida de una directora de la revista Vogue, que arrastraba fama de dictadora entre sus redactores, Meryl Streep, tan concentrada estaba en el personaje, dio muestras de malhumor entre sus compañeros de reparto, como si fuera la tirana, déspota y miserable responsable de aquella revista de modas. Fuera de aquella ocasión, nunca se mostró hosca con nadie. En la capital asturiana demostró su simpatía entre los ovetenses, que la aclamaron con cariño.

Pasado ya un año de su presencia en España, Meryl Streep comenzó a trabajar en una serie de la cadena Disney + «Solo asesinatos en el edificio». Su compañero, el actor canadiense Martin Short, demostró la buena química entre ambos, que no pasó inadvertida. Dos enamorados según el argumento que, poco a poco, trasladaban a la vida real esa relación sentimental.

Martin Short y Meryl Streep asisten alegremente a un espectáculo de Broadway.

Recientemente, ha habido mucha especulación sobre una posible relación romántica entre Meryl Streep y Martin Short. Ambos actores han sido vistos juntos en varias ocasiones, como en una cena en un restaurante de Santa Mónica y durante los Globos de Oro, lo que ha alimentado los rumores. Sin embargo, tanto la Streep como Short han insistido en que solo son amigos. Short incluso declaró en una entrevista con The Hollywood Reporter, que su relación es “solo platónica”.

A pesar de las afirmaciones, su química en pantalla y sus apariciones públicas han llevado a muchos a especular sobre una conexión más profunda. Mucha más si su idilio con ella prosigue. ¡Enhorabuena!

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2 respuestas a “Meryl Streep demuestra a todos, que nunca es tarde para el amor.

  1. Querido Volfredo, ahora que puedo entrar a este rincón tan especial, lo primero que hago es leer tus entradas que me parecen a cada cual mejor. Concretamente, esta es muy bonita. Meryl Streep creo que es la mejor actriz de su época y me encanta tanto su vida en el cine como en lo personal.
    Qué bien expresas el amor en la tercera edad. Un fuerte abrazo, amigo.

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    1. Meryl Streep es admirable, toda una triunfadora que ha sabido obtener un éxito tras otro en el cine sin descuidar la atención y cuidado de su familia. Ella es un referente al igual que tú, y pertenecen a mi catálogo de mujer dignas de admirar y seguir. Un abrazo y feliz inicio de semana.

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