En la mitología y el arte, el unicornio es una criatura mítica generalmente representada como un caballo blanco con un único cuerno en espiral en su frente. Este ser ha sido símbolo de pureza, belleza y magia a lo largo de la historia.
En la mitología persa, el unicornio era conocido como el “karkadann”, un animal feroz que podía matar elefantes. En la mitología griega y romana, se le describía como un animal espiritual indomable que solo podía ser capturado por una virgen. Durante la Edad Media en Europa, el unicornio se convirtió en un símbolo de pureza y gracia divina, asociado con la Virgen María.
En el arte medieval, los unicornios aparecían en tapices y pinturas, simbolizando la pureza y la nobleza. Un ejemplo famoso es la serie de tapices “La dama y el unicornio”. En la cultura popular moderna, el unicornio sigue siendo un símbolo de fantasía y magia, apareciendo en una amplia variedad de productos y medios.
Si alguien te compara con un unicornio, generalmente están señalando tu aspecto mágico, irreal y poco creíble, digno de la mitología y la ficción. Es decir, te consideran una persona excepcionalmente única y especial, pero poco o nada creíble, casi como si fueras sacado de un cuento de hadas o una leyenda.
A día de hoy, las “democracias representativas” de occidente han pasado a ser un unicornio, una criatura mítica y fascinante que todos hemos oído hablar, pero que nadie ha visto realmente en su forma pura. Al igual que el unicornio, la democracia representativa se presenta como un símbolo de pureza, justicia y perfección, pero en la práctica, parece tan inalcanzable y fantasiosa como un caballo blanco con un cuerno en espiral.
Así como el unicornio habita en los reinos de la mitología y la ficción, la democracia representativa parece residir en discursos políticos y promesas electorales, más que en la vida cotidiana de los ciudadanos.
Google y Microsoft donan de manera muy desproporcionada al Partido Demócrata. Entre ellos, controlan cerca del 100% de los navegadores web y las búsquedas en las redes. Incluso con las mejores intenciones, no pueden evitar introducir prejuicios. Cabe ahora preguntarse: ¿Son imparciales y no alineados, los dueños de la publicidad en las redes?
La respuesta a este hecho aparece claramente en el siguiente gráfico, publicado por Elon Musk en su perfil de X (antes conocido por Twitter), y de la cuan es dueño.

Las donaciones de Google ($1,464,292) y Microsoft ($743,045), comité de campaña de Harris y Biden, supera con mucho a todos los contribuyentes que le siguen. Una conclusión es evidente y salta a la vista sin necesidad de análisis estadísticos: El tráfico mundial información tiene por dueños a los dos principales financistas de la campaña de Kamala Harris a la presidencia.
De esta interpretación primaria se derivan muchas preguntas de las que selecciono solo una y dejo a ustedes la respuesta, haciendo el mejor uso de la experticia sana.
¿Existe imparcialidad en los contenidos relacionados con las elecciones presidenciales de los Estados Unido, publicados por Google y Microsoft, actuales dueños del 99% del tráfico mundial de Internet?

Aquí les dejo el link para que puedan comprobar la fuente de la información sesgada, que también es parcial, porque X y su actual propietario Elon Musk están abiertamente a favor de Donald Trump y lo publicita en primera página.
#LoRealMaravilloso
#HondaDeDavid
#Historia
#PeriodismoCrítico
#DerechosHumanos

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El unicornio incluso tiene la tiranía en su escudo de armas. Patriarcas de todas las tendencias protestan su inocencia con sangre en sus manos.
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Hasta los unicornios están sometidos a censuras y represión, nadie queda ileso querido amigo. Cordial abrazo.
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Los tiranos con el cetro de la dictadura, hacia el nuevo orden mundial. Todo lo demás hay que dejarlo a un lado.
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