Ernest Hemingway visita Cayo Guillermo y sus hermosas playas.

Ernest Miller Hemingway (Chicago, 21 de julio de 1899 – Idaho, 2 de julio de 1961), fue un escritor y periodista estadounidense cuya obra, considerada ya clásica en la literatura del siglo XX, ha ejercido una notable influencia tanto por la sobriedad de su estilo como por los elementos trágicos y el retrato de una época que representa. Recibió el premio nobel de literatura en 1954.

Apasionado de la caza, la pesca y la aventura. Vivió en Cuba por un periodo de veinte años. Por su amor a esta isla, en La Habana, una marina y un torneo de pesca llevan su nombre.


En 1934, Hemingway compró Pilar, un pequeño barco de pesca, y comenzó a navegar por los mares y cayos situados entre el sur de los Estados Unidos y el norte de las regiones occidentales y centrales de Cuba, a través de las peligrosas aguas de la Corriente del Golfo.

Un año después, luego de reparar la embarcación y familiarizarse con la navegación, viajó por primera vez a Bimini, distrito occidental de las Bahamas, compuesto de una cadena de islas situadas a unas 53 millas (81 km) al este de Miami. Ahí pasó un tiempo considerable y desarrollo su afición por la pesca de la aguja y otros marlines.

Ernest, Pauline, Bumby, Patrick y Gregory Hemingway posan con 4 enormes marlines después de un viaje de pesca a Bimini.

En primer viaje de Hemingway en su barco a Cuba, lo realizó la primavera de 1939. Se hospedó en el Hotel Ambos Mundos y luego compró La Vigía, una finca de 61.000 m² a veinticuatro kilómetros de La Habana.

Hemingway no tardó en amar intensamente a La Habana vieja, y recorría sus calles intercalando su daiquirí en el Floridita con el mojito de La Bodeguita, hecho que ha pasado a la historia refrendada con su puño y letra.

De forma simultánea, cambió su residencia principal de Miami, a Ketchum, en las afueras de la nueva localidad de Sun Valley donde pasaba el verano y regresaba a Cuba a disfrutar las temperaturas agradables del invierno en la Isla.


El 7 de diciembre de 1941; Japón sorprendió al mundo al bombardear la base naval estadounidense en Pearl Harbor, Hawái. Este ataque provocó la entrada oficial de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

Cuba, simpatizante y aliada incondicional de los Estados Unidos, declaró a su vez la guerra a Japón el 9 de diciembre, dos días después del devastador ataque de este país a la armada americana. Poco después, Cuba también declaró la guerra a Italia y Alemania y desempeñó un papel importante en el teatro americano de la Segunda Guerra Mundial debido a su posición geográfica en la entrada del Golfo de México, el papel de La Habana como el más importante puerto comercial del Caribe y los recursos minerales del país, que de inmediato puso a disposición de la economía de guerra norteamericana.

Fulgencio Batista, al asumir la presidencia el 10 de octubre de 1940, demostró su apoyo inmediato a Los Estados Unidos y la causa aliada y en febrero de 1941, ordenó a todos los funcionarios consulares alemanes e italianos que abandonaran el país.

Durante la guerra, Cuba autorizó bases aéreas en su territorio y cooperó con las patrullas navales que perseguían submarinos alemanes en aguas cubanas; y al final de la guerra en 1945, nuestra pequeña isla se había ganado la reputación de ser la nación caribeña más eficiente y cooperativa con los Estados Unidos durante el conflicto bélico mundial.

Hemingway​ regresó en 1943 a Cuba en su yate privado y en el ambiente solidario y favorable hacia los Estados Unidos durante la guerra, le resultó fácil convencer al gobierno para que le ayudara a reequipar su yate Pilar, con la intención de utilizarlo para emboscar a los submarinos alemanes. Una vez artillada la pequeña embarcación, y dotado de sonar para la detección subacuática de submarinos, Hemingway se involucró en operaciones antifascistas que tuvieron su origen y “Estado Mayor” en Finca Vigía.

Camuflado con la apariencia de una embarcación dedicada a estudios científicos sobre la fauna marina del Golfo de México, el yate Pilar, fuertemente artillado, llegó a contar con una tripulación de ocho hombres, algunos de ellos, integrantes de las brigadas republicanas participantes en la guerra civil española, quienes junto a Hemingway comenzaron a patrullar las aguas situadas al norte de Cuba con el propósito de descubrir e informar a la marina cubana y norteamericana sobre la presencia de los submarinos alemanes que incursionaban por el Golfo torpedeando a los barcos mercantes y petroleros que partían de América con rumbo a Europa.

Ernest Hemingway al timón del barco de su propiedad “Pilar”, mientras navega por los mares y cayos situados al norte de la Isla de Cuba.

Durante el mes de mayo de 1943, Hemingway al timón del Pilar, realizó patrullaje activo a lo largo de los cayos situados al norte de las provincias de Ciego de Ávila y Camagüey, alertado por el hundimiento al este de Nuevitas, de un pequeño buque-tanque y del barco Ni berliver, ambos siniestrados por el impacto directo de los torpedos alemanes.

Durante sus dudosamente efectivas travesías “de combate”, al menos así pensaban Hemingway y su tripulación; visitaron en más de una ocasión con el propósito de abastecerse de agua y crustáceos, Cayo Sabinal, Cayo Confites, donde sembró siete pinos; el Faro de Paredón Grande, el de Maternillos, Cayo Romano; Cayo Coco y Cayo Guillermo, sitio donde se encuentra situada Playa Pilar, que describió en su libro “Islas en el Golfo” como «un escollo coralino que apenas sale del agua»; descripción imprecisa y carente de confirmación, que debe tomarse con reserva.

La aventura de un escritor.

En su bojeo por la costa del norte cubano en los años 40 del pasado siglo, el escritor estadounidense Ernest Hemingway tuvo referencias de admiración para los cayos Guillermo y Coco, importantes islotes que integran el polo turístico cubano Jardines del Rey.

Con una extensión de 13 kilómetros cuadrados, de ellos seis kilómetros de hermosas playas de origen coralino y finísima arena, Cayo Guillermo posee en la playa Pilar las dunas de arena más altas del Caribe, con 15 metros sobre el nivel del mar.

Las aguas del litoral norte de Cuba, y en especial Jardines del Rey, fueron patrulladas por el autor de “Adiós a las armas” con su yate Pilar pertrechado con medios bélicos, en una operación de contrainteligencia y búsqueda de submarinos nazis, que ha pasado a la historia por su carácter intrépido y desafiante y no; por la efectividad de la acción bélica. El valiente y arriesgado escritor, jamás divisó submarino alguno, pero supo vivir con pasión su hazaña y la experiencia cubana; antes de viajar a Londres y luego ser corresponsal de guerra en la Operación Overlord, nombre en clave que recibió el desembarco aliado en las playas de Normandía, el 6 de junio de 1944, conocido también como el Día D


Mares al norte del occidente y centro de Cuba.

Antes de terminar creo necesario subrayar un grupo de hechos, a manera de precisiones y sin el ánimo de buscar querella con los turoperadores, patrocinadores y plataformas dedicadas a la promoción del turismo al norte de Cuba.

Fumando la pipa de la paz, creo necesario destacar, que las aguas que se encuentran al norte del occidente y centro de Cuba pertenecen al Estrecho de la Florida y el Canal Viejo de Bahamas, espacio recorrido por la Corriente del Golfo, todos ellos, parte del océano Atlántico

El Mar Caribe es un mar abierto en el océano Atlántico tropical, situado al este de América Central y al norte de América del Sur, y es llamado y delimitado así, porque cubre la superficie de la placa tectónica del Caribe. Es conocido también como mar de las Antillas por estar ubicado al sur y al oeste del arco antillano.

Vale recordar, que el Mar Caribe y el océano Atlántico están conectados y forman parte del mismo sistema oceánico global, pero se consideran entidades distintas debido a sus características geográficas y oceanográficas únicas. En este sentido, las aguas al norte del occidente y centro de Cuba no pertenecen al Mar Caribe, sino al océano Atlántico, razón por la cual los promotores del turismo hacia Cuba no están autorizados por la geografía, a vender sus ofertas y paquetes dirigidos a Varadero, Jardines del Rey y Guardalavaca, como visitas a las playas “del Caribe” cubano.

El Mar Caribe también nos pertenece, y baña el territorio nacional a todo lo largo de la costa sur de la Isla, con una longitud aproximada de 1421 km.

Prometo que, en breve, viajaremos juntos al caribe avileño, situado al sur de la provincia de Ciego de Ávila, en específico a “Jardines de la Reina”; archipiélago del sureste de Cuba, ubicada al sur de las provincias de Camagüey y Ciego de Ávila entre el golfo de Ana María (noroeste), el golfo de Guacanayabo (sur) y el canal de Caballones (oeste). Llamado así por los conquistadores en honor a la reina de España, es la actualidad, uno de los parques nacionales más grandes y protegidas de Cuba y el Caribe, abarca una extensión de 2170 km².

Aún queda mucho por contar, “El Viejo y el Mar” e “Islas en el golfo”, (Islands in the Stream, título en inglés), esta última publicada póstumamente en 1970, bien merecen nuestra atención y dejan en pie muchas interrogantes que meritan nuestra curiosidad:

¿Por qué se suicida a los 61 años Hemingway, un hombre pleno y activo, de intensa vida?

¿Fue Hemingway amigo de Fidel y la Revolución Cubana?

Nuestra historia continuará.

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8 respuestas a “Ernest Hemingway visita Cayo Guillermo y sus hermosas playas.

  1. Interesante como siempre tu artículo y me instruyó en algunas cosas q no conocía de la estancia de ese grande de la literatura como lo de convertir su barco para patrullar la costa norte de Cuba. Gracias amigo por compartir

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