Sentencia histórica reconoce derechos de los pueblos ancestrales.

La nacionalidad indígena siekopai, que habita en la Amazonía de Ecuador, presentó en septiembre de 2022 un recurso legal para reclamar más de 42.000 hectáreas que consideran parte de su territorio ancestral, pero que fueron incluidas dentro de una reserva natural, sin ninguna consulta previa en la que dieran su consentimiento. Se trata de la Reserva Ecológica Cayambe-Coca, creada en 1970 por el Estado ecuatoriano, que abarca una zona de gran importancia ecológica y cultural para los siekopai, conocida como Pë’këya o Lagartococha.

El líder Siekopai, Justino Piaguaje, durante una reunión el Ministerio del Medio Ambiente de Ecuador.

Los siekopai argumentan que el Estado violó sus derechos colectivos al no respetar su autodeterminación, su identidad, su integridad y su cosmovisión, y al no garantizar la protección efectiva de su territorio frente a las amenazas de la colonización, la deforestación, la minería y el narcotráfico. Además, denuncian que la reserva natural ha sido manejada de forma arbitraria y excluyente por las autoridades ambientales, que han impuesto restricciones y sanciones a las actividades tradicionales de los siekopai, como la caza, la pesca, la recolección y el uso de plantas medicinales.

Los siekopai exigen que el Estado reconozca su derecho ancestral sobre Pë’këya, que les otorgue el título colectivo de propiedad sobre las 42.000 hectáreas reclamadas, que les permita participar en la gestión y el manejo de la reserva natural, y que les repare por los daños causados por la creación y el funcionamiento de la misma. El recurso legal fue presentado ante la Corte Provincial de Justicia de Sucumbíos, con el apoyo de la organización Amazon Frontlines y el acompañamiento de la Defensoría del Pueblo.


En un fallo histórico, el 15 de noviembre de 2023, la Corte Provincial de Justicia de Sucumbíos dio la razón a los siekopai y ordenó al Estado que cumpla con sus demandas. La Corte reconoció que los siekopai son los legítimos poseedores de Pë’këya desde tiempos inmemoriales, que el Estado vulneró sus derechos al crear la reserva natural sin consultarles ni obtener su consentimiento, y que los siekopai tienen derecho a ejercer su autogobierno y su autonomía sobre su territorio. La Corte también dispuso que el Estado implemente medidas de protección efectiva del territorio siekopai frente a las amenazas externas, que coordine con los siekopai la gestión y el manejo de la reserva natural, y que establezca un mecanismo de reparación integral por los daños causados.

Este fallo es un precedente importante para la defensa de los derechos territoriales de los pueblos indígenas en Ecuador y en la región amazónica, y una victoria para la lucha histórica de los siekopai por la recuperación y la reunificación de su territorio ancestral.

La Constitución ecuatoriana de 2008 reconocía el derecho de las comunidades indígenas a mantener la posesión de tierras ancestrales, pero existía una excepción para áreas protegidas. La aprobación de la Ley Orgánica de Tierras Rurales y Territorios Ancestrales en 2017 allanó el camino para la restitución de estos espacios a sus dueños originarios. Esta sentencia no solo asegura la devolución de Pë’këya a los siekopai, sino que también obliga al Ministerio de Ambiente a pedir disculpas públicas por incumplir sus obligaciones hacia la nación siekopai.

El Pueblo Siekopai marcha hacia la Corte Provincial para presentar su demanda contra el Gobierno ecuatoriano, septiembre de 2022.

La recuperación de Lagartococha se convierte en la clave para la supervivencia de los siekopai, un pueblo que ha luchado durante más de 80 años por regresar a su hogar ancestral. Este fallo, más allá de la dimensión territorial, representa la preservación de una identidad cultural única y el cese del sufrimiento experimentado por generaciones de los siekopai, que anhelaban el regreso a sus tierras.


Luego de este rotundo éxito, que garantiza el regreso a sus tierras ancestrales de los siekopai y su supervivencia, cabe hacernos la pregunta: ¿Cuántas tribus, etnias y nacionalidades indígenas están en riesgo de extinción, tras el robo y usurpación de sus territorios ancestrales?

Una madre Siekopai, rema por el río Aguarico hacia Lagartococha en la frontera entre Ecuador y Perú.

No es fácil responder a tu pregunta, ya que no hay un registro oficial ni un criterio único para determinar cuántas tribus y poblaciones aborígenes de América están en la actualidad reclamando sus tierras. Sin embargo, según algunos informes y fuentes, se puede estimar que son cientos o incluso miles las comunidades indígenas que luchan por el reconocimiento y la protección de sus territorios en el continente americano.

Según la Organización de las Naciones Unidas, en América Latina y el Caribe hay más de 800 pueblos indígenas que representan alrededor de 45 millones de personas, y que ocupan el 22% de la superficie terrestre de la región. Sin embargo, muchos de estos pueblos enfrentan amenazas y presiones por parte de intereses económicos, políticos y sociales que buscan explotar o apropiarse de sus recursos naturales, culturales y espirituales. Por ello, los pueblos indígenas han recurrido a diversas formas de resistencia y movilización para defender sus derechos colectivos, entre ellos el derecho a la tierra, que es fundamental para su identidad, subsistencia y cosmovisión.

Así, se han presentado numerosos casos de reclamos territoriales indígenas ante los tribunales nacionales e internacionales, así como ante las instancias políticas y administrativas correspondientes. Algunos de estos casos han logrado avances significativos, mientras que otros siguen pendientes de resolución o enfrentan obstáculos y retrocesos.

Ejemplo feliz de la lucha de los pueblos originarios por su tierra, es la comunidad Mapuche Curruhuinca de Argentina, la cual logró en 2011 que el gobierno nacional le devolviera la propiedad 400 hectáreas de tierras ancestrales que permanecían ocupadas por las fuerzas armadas argentinas por más de un siglo. Lamentablemente, este hecho de justicia no puede generalizarse a la comunidad Mapuche de Chile, hoy bajo amenaza y saqueo genocida.

Lo Real Maravilloso aprueba la devolución de la Tierra a sus dueños originarios y considera sus luchas como expresión genuina de la dignidad y resistencia de los pueblos. Esteremos siempre a favor de la defensa de los derechos humanos, la justicia social y la preservación del medio ambiente. No importa, cuándo y dónde. No importa quién o quiénes se molesten…

Leer historia completa de la nacionalidad indígena siekopai en el siguiente enlace:

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8 respuestas a “Sentencia histórica reconoce derechos de los pueblos ancestrales.

  1. Son dignas de admiración tus entradas para poner en el foco el derecho de los indígenas a recuperar sus territorios. Ojalá que esta sentencia siente un precedente para que consigan el respeto y los derechos que deberían de tener.
    Gracias por compartir. Un abrazo.

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    1. Es evidente querida Marylia, este feliz ejemplo debe replicarse y extenderse por toda La America, donde los verdaderos dueños de la tierra están siendo eliminados y borrados del mapa como parte de un atroz genocidio. Queda mucho por andar, este es un pequeño grano de arena. Feliz día y un cálido abrazo.

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  2. Estimado: En tiempo de todo correcto, hasta las mentiras piadosas, son subversivas. Usted escribe » donde los verdaderos dueños de la tierra están siendo eliminados y borrados del mapa» Vivo en un país dónde la verdad es un «grano el el culo» No tenemos población indígena. Con el advenimiento de LA REPUBLICA, no solo nos libramos del hombre en taparrabos sino que hemos creído y asumido que los pocos negros que transitas nuestras calles son blanco tiznados. Así de incorrecta la historia reciente de este terruño, así de hipócrita el lema, «no somos racistas». Lo mas cercano a lo que aun no proscribe de la gesta originaria que nos queda, son 11 jugadores de futbol que apelan, para ganar cada partido, a la garra Charrúa (aquella bravura que expiró dos minutos antes de inaugurar en tímido monumento ecuestre por nuestros antepasados) y entre gritos de gol, paradas por el Var, y ajuste de raros peinados nuevos en cada entretiempo, la pelota aporreada muerde el pasto en cada pase. Se que no escribí ni lindo ni correcto, ni condescendiente. Usted puso el agua caliente y yo me quemé el dedo. Más que la sentencia, lo esencial será siempre muchos Volfredos

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    1. Estimado amigo, vivimos en una sociedad, donde los algoritmos y los medios diseñados y sufragados por el poder, se encargan de hacer visible solo aquello que no les daña o es pura tontería. Usted puede decir la verdad, gritar la verdad, y escribir sobre la verdad; eso no importa; los canales manipulados de la información, la llevaran a caminos ciego.
      Garantizar la supervivencia de los escasos remanentes de las poblaciones originarias que aún luchan por su supervivencia en América, es detener un crimen de lesa humanidad iniciado hace cinco siglos. Así de simple con todas sus letras, se trata de genocidio en nombre de la civilización.
      Usted y yo, no gustamos de palabras edulcorantes. Es tiempo de acción, descasar o dormir entrega tiempo y espacio al exterminio indígena que hoy he tratado en nuestro blog, o al deterioro ambiental y asalto a mano armado sobre el medio ambiente y sus recursos, tema recurrente en nuestras publicaciones.
      Si quieres escuchar palabras de amor, idealistas y trastornadas como las dichas por el Quijote a su amada Dulcinea, siga el evento sobre el cambio climático que hoy se lleva a cabo en Dubái, algunas intervenciones dan risas mientras otras pasan de falsas.
      Agradezco mucho sus comentarios y aportes. Es un gusto desearle un feliz día caballero y hacerle llegar un cordial abrazo.

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