La larga distancia entre: “Dicho y; hecho”.

Sir Winston Leonard Spencer-Churchill (1874-1965), conocido como Winston Churchill, fue un político, militar, escritor y estadista británico que se desempeñó como primer ministro del Reino Unido de 1940 a 1945, durante la Segunda Guerra Mundial.

«Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor» (en inglés blood, toil, tears and sweat) es una famosa expresión utilizada en un histórico discurso del primer ministro británico Winston Churchill ante la Casa de los Comunes, el 13 de mayo de 1940, tras reemplazar a Neville Chamberlain como primer ministro, en el contexto de la batalla de Francia, ocho meses después de haber comenzado la Segunda Guerra Mundial, cuando las fuerzas aliadas estaban experimentando continuas derrotas frente a la Alemania nazi.

Este discurso tuvo una extraordinaria influencia en la opinión pública británica, preparándola para enfrentarse a una guerra dura y prolongada, que, a diferencia de lo ocurrido durante la Primera Guerra Mundial, previsiblemente afectaría también al territorio de las islas, como se confirmó desde julio de ese mismo año con los enfrentamientos aéreos de la batalla de Inglaterra y los bombardeos masivos, que se mantuvieron hasta casi el final de la guerra (1945) sobre Londres.

Londres sufrió mucho daño durante la segunda guerra mundial, especialmente por los bombardeos de la Luftwaffe alemana, conocidos como el Blitz: Entre 40 000 y 43 000 civiles británicos murieron durante el Blitz entre 1940 y 1941. Cerca de 1,4 millones se quedaron sin hogar durante los bombardeos, que duraron desde el 7 de septiembre de 1940 hasta el 11 de mayo de 1941. Cerca de 1.400.245 edificios fueron destruidos o dañados en Londres, entre ellos el Museo Británico, el Palacio de Westminster y el Palacio de St. James. Londres fue bombardeada por la Luftwaffe durante 57 noches consecutivas y en un total de 71 ocasiones entre septiembre de 1940 y mayo de 1941.


Según un artículo de Foreign, Commonwealth & Development Office Blogs, Churchill visitó Cuba por primera vez en 1895, cuando era un joven oficial del 4.º regimiento de húsares. Acompañado por su amigo Reggie Barnes; Churchill observó la campaña española que intentaba sofocar la segunda gran revolución contra España en nuestro país. Desde entonces, según un artículo de War History Online, Churchill desarrolló su amor por los costosos tabacos conocidos genéricamente como habanos, con marcas preferidas como Romeo y Julieta y La Aroma de Cuba y Churchill y según el mismo artículo citado, mantenía una colección de entre 3,000 y 4,000 cigarros en su casa de campo en Kent, conocida como Chartwell Manor.

Aunque no se sabe con certeza cuántos cigarros fumaba al día, se estima que fumó entre 8 y 10 cigarros diarios a lo largo de su vida adulta. Y siempre aparecía en público con un costoso habano encendido, mientras exhalaba voluptuosas bocanadas de humo blanco.

Churchill acompañaba sus tabacos con una gran cantidad de alcohol día tras día, de diferentes marcas y tipos y según datos sobre sus hábitos de consumo, solía beber un vaso de whisky Johnnie Walker Black Label cada mañana, justo al despertarse, rebajado con una generosa cantidad de agua. Durante el desayuno, tomaba una botella de champán Pol Roger, su marca favorita, que le regalaban cada año por su cumpleaños y a lo largo del día, alternaba el champán con el coñac Hine, el vino blanco Hock y el vino tinto Claret y por la noche, antes de acostarse, tomaba otro vaso de whisky. Disfrutaba con placer del whisky escocés, en especial: Johnnie Walker, Haig & Haig y Black & White.

Churchill fue un gran aficionado a la bebida y la consideraba un elemento esencial para su salud y creatividad. Se calcula que bebió más de 250.000 vasos de whisky o coñac a lo largo de sus 90 años de vida, Sin embargo, nunca se emborrachaba ni perdía el control, según sus propias palabras: «Siempre he tomado más de lo que me aconsejaban; eso es lo que me ha hecho vivir tanto tiempo».

Churchill guio a su país en los días más oscuros de la Segunda Guerra Mundial, cuando solo podía prometer a sus conciudadanos “sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor”. No solo dirigió el esfuerzo de guerra, mimando las relaciones con los aliados, sino que simbolizó la determinación de luchar contra el nazismo y supo insuflar ese espíritu a los británicos a través de sus discursos radiofónicos. La batalla de Inglaterra fue durísima y el ejemplo de Churchill y su magnífica oratoria le permitieron mantener la cohesión espiritual del pueblo británico. Tras la Segunda Guerra Mundial, Churchill era un gigante político, cuya popularidad traspasaba fronteras. Sin embargo, en las elecciones que fueron convocadas una vez concluida la guerra, en julio de 1945, Churchill fue derrotado por Clement Attlee, el candidato del Partido Laborista.

El 8 de mayo de 1945, Churchill anuncia a la nación que se había ganado la guerra con Alemania, mientras mantiene un costoso habano en la boca.

¿Por qué Churchill ganó la guerra y perdió las elecciones?

Pues porque, efectivamente, el Partido Conservador no estuvo a la altura de las circunstancias y los laboristas, que estaban integrados en el gobierno de unidad nacional presidido por Churchill, no padecieron el desgaste de la guerra. Eso estaba reservado a Churchill. Él era la imagen de la victoria, pero también del largo y prolongado sufrimiento sufrido por los británicos.

Churchill junto a Anthony Eden, Dean Acheson y Harry Truman, mientras mantiene en la boca su acostumbrado habano.

Churchill pidió, exigió y cobro a los ingleses ingentes y prolongados sacrificios, pero sus encendidas y propagandísticas prédicas y discursos, altamente difundidos, nunca se acompañaron de su ejemplo personal. Él bebía y fumaba; mientras otros morían de hambre.

Sabio es el refranero popular: “Haz lo que yo digo y no, lo que yo hago”. Aprendamos de la Historia.

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11 respuestas a “La larga distancia entre: “Dicho y; hecho”.

  1. Un templo anglicano en Coventry fue bombardeado, un clérigo recogió dos clavos e hizo una cruz, conformando así la Comunidad de la Cruz de Clavos. También es interesante repara en la Iglesia de la memoria en Berlín, que fuera también devastada por los bombardeos, ambos templos tuvieron que pasar por la reconstrucción, expresión de una Europa reconstruida.

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    1. La historia está llena de hechos y testimonios que nos acercan en unos casos al decoro y en otros, nos hace salvajes desvastadores del crecimiento humano, toca llamarnos a la reflexión e influir sobre otros en favor de la elección del buen camino. Cordial abrazo

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