“Paradiso” ríe, mientras otros lloran.

Con escasos cuatro mil ejemplares plagados de erratas, y tras superar un largo camino empedrado de escollos, el 16 de febrero del año 1966 sale a la luz, Paradiso, bajo el sello editorial de Ediciones Unión y la autoría de José Lezama Lima. En semanas posteriores, la novela fue retirada de las librerías y su autor confinado a la cesura y el ostracismo hasta sus últimos días.

José Lezama Lima.

Quiso la suerte, que la novela recién publicada cayese en manos del escritor argentino Julio Cortázar, quién deslumbrado por la escritura, la consideró desde el primer momento como un hecho cultural, y se prepuso redimirla junto al mexicano Carlos Monsiváis. Ambos escritores cotejaron las copias y galeras de la novela, para el Editorial Era de México y llevaron a cabo una segunda edición que fue reconocida de inmediato por la crítica especializada, como una de las mejores novelas escritas en idioma español en todos los tiempos.

Viene a mi mente un versículo de la Biblia que cito con frecuencia ““Nadie es profeta en su tierra” (Lucas, 4-24). Seguimos adelante.

A partir de la edición mexicana, Paradiso se abrió paso indetenible y el Editorial Era hubo de reimprimirla en siete ocasiones y traducirla al francés, inglés, italiano, polaco y alemán. Otras dos nuevas ediciones en español le sucedieron; entre ellas, la de Aguiar, México en 1975, y la de Cátedra, Madrid en 1980.

En 1988 aparece una edición crítica de Paradiso, considerada canónica. Conducida por un equipo de especialistas y críticos literarios a cargo de Cintio Vitier, cotejó todas las ediciones anteriores con el manuscrito original, buscando presentar un texto de máxima fidelidad. Este hecho constituyó el triunfo definitivo e indiscutible de la novela en todos los ámbitos.

Bajo el auspicio de la UNESCO, Vitier contó con la colaboración de su esposa, la destacada intelectual cubana Fina García Marruz y el respaldo de la Asociación de Archivos de la Literatura Latinoamericana, del Caribe y África del Siglo XX, con sede en París.

Fue un trabajo arduo que aunó esfuerzos de expertos e investigadores de varios países, quienes debían establecer el texto fidedigno de la obra y la valoración específica de sus variantes, así como elaborar un dossier exhaustivo sobre el autor y someter el libro a análisis textuales y contextuales. Figuraron en ese equipo prestigiosos intelectuales Julio Ortega, de Perú; Benito Pelegrín, de España, y los cubanos Raquel Carrió, Roberto Friol y Severo Sarduy, todos bajo la conducción de Cintio Vitier, quién confió el prólogo de la obra a la ensayista española María Zambrano, autora de “Claros del bosque”.

Cintio Vitier, consideró siempre a Panadiso como una “una novela a la que todos debemos a aspirar con el pleno convencimiento que nunca podremos escribir algo similar” y murió satisfecho de haberla salvado para la Literatura Universal, integra y fiel a los originales.


Que distracción la mía; al leer bajo hipnosis una vez más a Lezama, casi olvido comentar las causas que llevaron a Paradiso a la excomunión ortodoxa.

La novela considerada como realmente es, críptica, enigmática y oscura; describe en profundidad el mundo interior de Foción, personaje maldito; que arrastra el anatema de una abierta orientación sexual diferenciada de la normal y de Farraluque que, “con una cara tristona y ojerosa”, va prodigando placeres domingo tras domingo sin importar edad o sexo de quienes lo reciben.

Estas dos citas avivaron las garras de la inquisición mal intencionada y la envidia. Paradiso y su autor fueron llevados a la hoguera y hoy nos toca a todos, medio siglo después y a la luz de nuestro Proyecto del Código Legal de las Familias, reclamar la Indulgencia Papal post mortem para nuestro Lezama.

Tomaré partido en mi próximo post, nuestra crítica literaria sigue…..

#LoRealMaravilloso

#HondaDeDavid

https://www.volfredo.com/


3 respuestas a ““Paradiso” ríe, mientras otros lloran.

  1. Qué buena noticia!,tendremos mas critica literaria.
    Siempre me ha interesado saber si un libro ,luego de publicado,puede ser proscripto,si existe algun respaldo para prohibir su lectura y sobre todo,luego de haber comprado o recibido un libro,alguien puede mandar a recogerlo,es decir,negarle la lectura del mismo al dueño y a otros posibles lectores.Alguna ley ampara todo lo que anteriormente expuse?,será posible en el siglo XXI algo así?,que causas tendrian que existir para prohibir la distribucion y lectura de una obra literaria?
    Habra respuesta para mis inquietudes?

    Le gusta a 1 persona

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