Vivir “Cien años de soledad”.

Más que una novela, un clásico. “Cien años de soledad” es una obra maestra de la literatura universal que convirtió a Gabriel García Marqués en el padre del realismo mágico desde su publicación, el 30 de mayo de 1967. La novela narra la historia de la familia Buendía a lo largo de siete generaciones en el pueblo ficticio de Macondo donde habitaron.

Como en todo nombre compuesto, siempre resulta interesante buscar el significado de las palabras, primero aisladas y luego tomadas en conjunto, en busca del mensaje que el autor quiso enviar al intitular la novela.

¿Por qué Cien años?

Un lustro, una centuria o un milenio nada importan cuando hablamos del tiempo mágico, porque en las novelas que transcurren bajo la égida y artilugio de la magia, el tiempo no es lineal, es cíclico y los personajes y sus vidas quedan atrapados en sus espacios vitales que se repiten una y otra vez, generación tras generación, sin que ninguno de los protagonistas pueda escapar a la condena.

“En cien años de soledad”, el tiempo no transcurre, por el contrario, te atrapa, te estrangula lentamente hasta asfixiarte, como los lazos de una gran pitón de los ríos de América, que te abraza en círculos concéntricos, hasta sofocarte en la angustia de su mortal abrazo. Siete generaciones de Buendía, consanguíneos y promiscuos, transitan por la novela, sin que ninguno lograra en vida, deslizarse más allá de las orillas de Riohacha, nacidos predestinados a vivir, padecer y morir entre sus meandros y piedras pulidas, como gigantescos huevos de dinosaurios.

¿Por qué Soledad?

La respuesta a esta interrogante solo está dada o los habitantes de Macondo, porque son ellos los atrapados en la parálisis del tiempo en la que han nacido castigados. Más que una profecía o designio, es castigo, castigo de nacer y perecer inmóvil bajo la condena de soledad. Las siete generaciones de los Buendía, idearon planes, soñaron y emprendieron todo tipo de acción y contienda, reales o mágicas, todas condenadas al fracaso por el tedio eterno.

La novela inicia con el relato, a partir del matrimonio de José Arcadio Buendía y Úrsula Iguarán, condenados por ser primos por los malos presagios y temores derivados de su parentesco y el mito existente en la región de que su descendencia podía tener cola de cerdo.

Las generaciones de Buendía, pervivieron algo más de cien años, hasta que la maldición de los patriarcas terminó por hacerlos desaparecer de la faz de barros y hojarasca podridas que ellos interpretaron como su habitad natural y propio planeta.

Árbol genealógico de la familia Buendía. Cien años de soledad.

Los Buendía surgieron, florecieron y hallaron la muerte en Macondo, poblado de barro y caña brava, cuyo único contacto con el mundo exterior durante decenios, fue a través de un grupo de gitanos que llegaban, luego de pasar por las censuras aduaneras, cada mes de mayo.

El pueblo de Macondo fue testigo de las aventuras y desventuras, aciertos y desaciertos, alegrías y tristezas de siete generaciones de individuos solitarios, que vivieron y sufrieron en soledad, no la que surge de la elemental, pues compañía tuvieron, sino aquella que depende de la frustración interna de los anhelos creativos de cada individuo.

La soledad de las siete generaciones de Buendía que habitaron Macondo durante cien años, rayó en la vocación, todos vivieron sufriendo hasta el final de su linaje, consumado con la muerte de Aureliano Babilonia, último sobreviviente de la maltrecha familia y fin de la dinastía Buendía y su historia mágica.


El mérito de García Márquez radica en dar vida a siete generaciones de la familia Buendía-Iguarán, paseándose por los recuerdos de sus primeros años de existencia, mitificando cada espacio de su hogar hasta trascender a aquel pueblo del Magdalena natal y convertirlo en las entrañas de Macondo, un mundo paralelo, un espejo de la realidad latinoamericana.

«Quería darle una salida literaria, integral, a todas las experiencias que de algún modo me hubieran afectado durante la infancia (…) dejar una constancia poética del mundo de mi infancia, que transcurrió en una casa muy grande, muy triste, con una hermana que comía tierra y una abuela que adivinaba el porvenir, y numerosos parientes de nombres iguales que nunca hicieron mucha distinción entre la realidad y la demencia (…)», explicó García Márquez en 1982.

“Cien años de soledad” de García Márquez, fue considerado el principal exponente del realismo mágico en América durante el “IV Congreso Internacional de la Lengua Española” fue elegido como la novela más sobresaliente del castellano después del siempre recordado “Don Quijote de la Mancha”.

El realismo mágico se considera la respuesta ideal para los autores que, viviendo en países donde las dictaduras militares y la censura corrompían todos los ámbitos de la sociedad, pudieran expresarse fluidamente, permitiendo a través de la fantasía explicar aquellos elementos de la realidad que con las palabras exactas los habrían condenado a la desaparición, la cárcel o la muerte.

Realidad y magia constituyen la forma culta y sincrética, con la cual se expresa lo Real Maravilloso, es de hecho, el estilo literario de nuestra escritura personal, enraizado de compromiso y pertenencia, en la más fervientes tradiciones, religiones, creencias y folklore latinoamericano.

#LoRealMaravilloso

#LiteraturaUniversal

#LiteraturaMágica

https://www.volfredo.com/


10 respuestas a “Vivir “Cien años de soledad”.

  1. Venga Volfredo, bello relato y muy interesante. A mi me encantó ese libro y me fascinó el género de la novela, o sea, lo real maravilloso. Ya me has provocado el deseo de volver a leerla… Vale, ojalá que sigas bien y que pases un finde feliz. Un abrazo de Valencia.

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      1. Buenas tardes Azurea, lo prometido es deuda y con inmediatez te respondo. Esta es la lista de mis preferencias entre las novelas escritas bajo la égida del realismo mágico. Es mi punto de vista personal y para nada representa una crítica especializada.
        Mejores novelas de realismo mágico
        “El reino de este mundo” de Alejo Carpentier, esta novela dio inicio al realismo mágico en América.
        “Cien años de soledad”, de Gabriel García Márquez, esta novela fue la consolidación del realismo mágico como estilo autóctono representativo de todo lo americano.
        “La casa de los espíritus” de Isabel Allende.
        “Como agua para chocolate” de Laura Esquivel.
        “Como vivido cien veces” de Cristina Bajo.
        “Mi planta de naranja lima” de José Mauro de Vascocelos.
        “El amor en los tiempos del cólera” de Gabriel García Márquez.
        Las mejores películas (están disponibles en YouTube), son películas realmente geniales.
        “Hombre mirando al Sudeste” y “El lado oscuro del corazón” de Eliseo Subiela (Argentina)

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      2. Muchas gracias amigo Volfredo. Tomo nota. Los de García Márquez los he leído y el Isabel Allende también. Del resto ninguno . Así que muy bien. Un saludo. Desde España buenas noches, para ti igual son buenos días.

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